
Para muchos puede resultar un tostón,
ya que cumple, de acuerdo a su época, con ese estilo francés muy
intelectual y algo lento -aunque las vi peores- que no a todo el
mundo gustó, aunque no se podía negar la alta calidad del cine
francés por esos años, 50-60 y que todo el mundo corría a ver.
Yo no la vi nunca, porque, si bien,
tuvo un gran impacto en su momento; no se vio más por ahí. Y este
fin de semana largo de mayo, muy político con la lata del mensaje
presidencial, la descargué del internet y la disfruté mucho, a
pesar de lo horrible de su tema de fondo. Y no estuvo mal verla por
primera vez 54 años después de estrenada; la verdad es que ahora me
pareció tremendamente real y muy presente en la sociedad actual.
Además de toda una poesía. Muy buena Marguerite Duras con sus
diálogos.
Son dos personas, dos ciudades, dos
traumas... en fin, dos mundos que se mueven sobre el marco del horror
de una guerra y sus graves consecuencias. Ella es una actriz que está
terminando de actuar en un documental por la paz en Hiroshima después
de 14 años de la monstruosa matanza norteamericana sobre 200 mil
personas que desaparecieron de la ciudad por una bomba atómica en
unos 9 segundos, dejando como secuela un infierno impresionante a
otras tantas miles de personas.
Él, es un arquitecto japonés cuya
familia pereció completa mientras él estaba en la guerra. Se
encuentran, se enamoran con sus memorias duras y sus cicatrices
dolientes que dificultan, como nó, cualquier existencia. Para mi,
era lo mejor que podía pasarles, encontrarse y amarse, pero no era
fácil la cosa. A ella la atormentaba su pasado en Nevers (Francia)
durante la invasión nazi, pero no fue tanta la huella que le dejó
la invasión como el rechazo de su ciudad -los buenos- por enamorarse
y tener una relación con un soldado nazi. Rapada y repudiada, por su
familia y su gente quedará marcada y sin ese amor que la consumía.
Vale la pena verla y sacar las propias
conclusiones. Demás está decir que las imágenes sobre la criminal
deflagración provocada por el siniestro Harry Truman, impactan tremendamente.
Bueno, espero que todavía sigan impactando, si no, estamos perdidos.