

El cine español está bastante vilipendiado en España, la mayoría de la gente no lo aprecia. Hasta muchos lo desprecian. No lo ven por sistema. Una pena porque es un buen cine, hay de todo, pero destacan sus buenas peliculas, buenos actores, buenos guionistas y buenas puestas en escena. Hay para todos los gustos en todos los géneros.
Creo que hay que destacar que el desprecio por el cine español viene de la época franquista, de esas producciones que se hacían como churros, miles de peliculas basura especialmente comedias malas, de monjas, turistas, ligones o don juanes, chicas bobas, chicos bobos, mujeres chillonas, hombre gritones, siempre riñendo, peleando o discutiendo por tonterias. Era un griterío inaguantable. Y tambien había musicales que casi siempre eran dramones: La violetera, El relicario, El último cuplé para darle trabajo a Sarita o a la cantante de turno, ahi se lucieron los españoles haciendo peliculas con los artistas de moda desde Luis Mariano a Raphael o Julio Iglesias, Pepa Flores o entonces Marisol. No se trataba de saber actuar ni de disfrutar de un guión, la cosa era promocionar al cantante que le venia muy bien , por cierto. No se permitían más cosas, el regimen no lo consentía.
Pero se hicieron buenos dramas, buenas películas de crimen o suspense. La influencia del neorralismo tambien llega al cine español destacando La muerte de un ciclista y Calle Mayor dirigidas por Antonio Bardem. Destaca tambien García Berlanga con El verdugo, Bienvenido, Mister Marshall, etc.
Incluso algunas películas que provocaron cierto escándalo en el contexto represivo de la dictadura franquista, como Viridiana o Tristana dirigidas por Buñuel.
Evidentemente no todo eran comedias o historias de niños prodigio, como Joselito, Marisol, etc.
Durante la dictadura franquista se impulsan las ayudas estatales y se potencia la escuela Oficial de cine de donde saldrían directores opuestos al franquismo como Miguel Picazo, Manuel Summers, entre otros y obviamente Carlos Saura. Vicente Aranda, Jaime Camino y Gonzalo Suarez saldrían de la escuela de Barcelona.
Con el paso a la democracia se suprime la censura pudiendo desarrollarse el cine en otras lenguas españolas, como el catalán o el gallego, y comienza el destape y el "landismo" pasado este periodo inicial se revisan la historia nacional reciente como con Canciones para después de una guerra (Basilio Martín Patino, 1976) o El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973), otras son dignas recreaciones de los años más grises de la dictadura como ocurre con Pim, pam, pum, fuego (Pedro Olea, 1975), donde se describen las dificultades de supervivencia de los perdedores en la España más puramente franquista; o particulares visiones esperpénticas del franquismo, como sucede en La escopeta nacional (Berlanga, 1978).