miércoles, 19 de octubre de 2011

No mostrarás el ombligo!!

  En el país de las libertades  tienen una historia repleta de códigos de censura, entre los más ridículos está el Código Hays, que comenzó a regir desde 1934 hasta 1954, fue confeccionado por los mismos productores cinematográficos para protegerse de los juicios continuos  de las iglesias  y los politícos republicanos y moralistas  y así  no perder dinero sufriendo el cierre de las salas de cine  y por otro lado proteger  a la industria americana del cine extranjero  y según dicen como una manera de frenar las locuras de las cuales eran protagonistas los actores y gente del mundo del cine, léase por ahí el escándalo de Fatty Arbuckle.
A este Código se le llamó así en honor a  su primer presidente William Hays, que entre sus puestos públicos fue presidente del partido Republicano. Este Código tenia por objeto idear unos parámetros de conducta que afectarian toda la tematica de las peliculas, rigiendo los argumentos y desarrollo de la producción, dando así el gusto a lo  más conservador y reaccionario de la nación norteamericana. Podrán encontrar por ahí las ridículas normas a las cuales se tuvieron que autosujetar los productores. Creo que si lo hubiesen respetado al pie de la letra, Humphrey Bogart habría tenido que usar sotana y Ava Gardner sólo podría haber actuado de madre de un bebé rubio y bien gordito simbolo de la felicidad y moralidad yanki.
Por la señal de la Cruz, película procode Hays


Los malos de la película siempre tenían que morir o regenerarse  por la iluminación o de la sonrisa de un niño, las mujeres prostitutas siempre morían o se convertían en las buenas esposas  y madres de bebés gorditos , nunca se podía dar a entender que los negocios delictivos daban fortuna y bienestar, como lo hacían a todo trapo las películas mudas  (ver lo que escribí en el post la Virgen Casada). Los desnudos estaban prohibidos y cualquier alusión a la infidelidad, la bisexualidad, la homosexualidad,  estaba vedado, estas conductas  no existen .
El gran guionista y escritor Ben Hecht dice en sus memorias que el cine «ha introducido en la mente de los norteamericanos más información falsa en una noche que toda la Edad Media en una década. Todos los días, en las quince mil salas, siempre se veía la misma trama: el triunfo de la virtud y la derrota de la maldad». 
En las películas no hay «problemas laborales, políticos, domésticos ni anomalías sexuales» que no puedan «resolverse
felizmente con una sencilla frase cristiana o una buena máxima norteamericana»'.
 

Es una buena idea deleitarse mirando películas mudas y del cine sonoro hasta  el  1934 y nos daremos cuenta de que iba la cosa y entenderemos cuánto daño se ha hecho a la mentalidad y al espiritu de una nación, éste  fue  periódo ambiguo, desde las consecuencias de la  Gran Guerra, las sufragistas, la Ley Seca, el KKK, las huelgas , los sindicatos, las mujeres trabajadoras, las faldas cortas, el Crack y la Depresión, el desempleo y el corte de pelo  a lo garzón. Fue por lo tanto un tiempo  rico en discusiones y crecimiento intelectual, pero esta lucha  no podía durar mucho, tenía que tomar una dirección y fueron   los conservadores recalcitrantes, dueños de los bancos y del dólar los que  lograron  meter su mano negra a través de leyes y censura, acallando las voces de los libres pensadores, de todo aquel que pensaba diferente, canalizando sus ideas de un mundo mentiroso e inexistente en las aguas del cine ,  las películas pasaron a ser  la proyección de un mundo hipócrita, que sirvió para modelar las mentes de los burros que manejan ahora el mundo.

Una pelicula hecha bajo el codigo Hays  fue "Perdición" cuyo tema esta basado en un crimen que tuvo lugar en 1927  en la gran manzana de NYC, y que James Cain inspirado por este acontecimiento, escribió la novela  que fue llevada a la pantalla por Billy Wilder a pesar del Codigo Hays, que violaba todos los preceptos de la censura, el guion fué escrito por el mismo Wilder con Raymond Chandler escribieron el mejor guion de la historia del cine. Teniendo que sufrir la condena de la ley divina y ser apresados.


 


La caza de brujas vino a coronar el Código Hays persiguiendo y encarcelando a muchos, llevando a otros al ostrasismo y al olvido absoluto. Castrando a una sociedad.






3 comentarios:

  1. Hola, el blog es muy completo y ameno de leer.
    Los post son muy interesantes y actualizados con muy buena información.
    Felicitaciones y saludos desde:
    http://cinemarcial.blogspot.com/

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  2. ¡qué bueno que guste el blog! Me alegro mucho.

    Como ya lo hemos comentado antes, el cine ha sido usado por USA – como el líder de un salvaje liberalismo económico que es y ha sido siempre- para moldear las mentes de la sociedad al antojo e interés de la clase dominante. Han marcado las pautas con una moral aberrantemente hipócrita, que sólo puede llevar a la insanidad mental. El sistema se columpia, entonces, entre el exceso y un puritanismo absurdo, muy lejos de cualquier equilibrio. A lo largo de su historia, el cine, lo que más nos muestra de la mentalidad norteamericana, es su base corrupta, la creada por los oscuros grupos de poder de siempre, y a estas alturas, espero que la gente vaya descubriendo y tomando nota de la manipulación vivida.
    Buena nota, Raque...

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  3. De qué secreta manera (parafraseando a Serrat) y también mezquina el poder en USA ha ido dirigiendo, alienando, modelando y restringiendo la mente de su pueblo, de lo cual hizo también cómplice al cine, que como buen espectáculo de masas, debía someterse al conservadurismo, la hipocresía y la pacata mentalidad de los gobernantes. Realmente, sólo en dictaduras, como las de Franco, fue tan evidente, como en aquellas épocas de conservadurismo yanquie exacerbado, la forma en que los guiones, las imágenes, la trama toda y las actuaciones de los artistas llegaban al ridículo mismo por cumplir con unos cánones irreales y timoratos (amén de fascistoides) Debe haber sido muy duro y triste dedicarse al mundo del cine en aquellos tiempos. Y también un desafío constante por incorporr, entre líneas, personajes o vivencias que se salían de la mediocridad impuesta sin que la censura las captase...

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