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martes, 28 de junio de 2011

Las Horas (Michael Cunningham)

 



Las Horas (2002): Me gustó esta película del director Stephen Daldry, basada, en realidad, en dos novelas ya que , la obra “Las Horas” de Michael Cunningham, a su vez, está ligada a Virginia Wolf y su libro "La Señora Dalloway". Está estupendamente bien presentada, actuada y dirigida.
La vida de las tres mujeres principales: Clarissa Vaughan (Meryl Streep), Laura Brown (Julianne Moore) y la escritora Virginia Wolf (Nicole Kidman), están entrelazadas a través de la novela que escribe Virginia en 1923, lee Laura en 1949 y que representa, en ciertas formas, a Clarissa en el presente. Todo la obra “corre” impecablemente por las tres mujeres con una misma búsqueda en las tres épocas.
Virginia, atrapada en lo que se deja entrever, aunque sin grandes datos, un trastorno psicológico severo; una depresión endógena, seguramente con anorexia incluida,  y la visión de un mundo atemorizante (incluso a su servidumbre le teme) que la angustia hasta el desquiciamiento. Sus expresiones sobre el tema, Nicole Kidman las trabaja magistralmente; la escena en la estación de trenes, por ejemplo, de Virginia y su marido Leonard (Stephen Dillane, que actúa genial) es desgarradora cuando le manifiesta su sentir en ese minuto en ese mundo en que vive. En casi todas las escenas de Virginia, se deja entrever su ansiedad, su sufrimiento y su impotencia para enfrentar su vida. “No se puede tener paz evitando la vida”, es una de las frases que me pusieron la piel de gallina.
Laura Brown en 1949, está leyendo la novela de Virginia, ella es una madre, esposa y dueña de casa de clase acomodada. No es feliz como tal. Débil y un poco inestable, tiene un gran mundo interior y su gran apoyo ante la frustración, es la lectura. “La Sra. Dalloway”. Como dice por ahí, Cunningham, el libro, pasa a ser como su amante, el que lleva a un hotel y lee antes de intentar suicidarse. Julianne Moore lo enriquece con una gran actuación, quizás la mejor, que hace tan importante su personaje.
Clarissa, de las tres, es la de más opciones, aunque no por eso, más segura o con más sentido en su vida. Igual que las otras dos mujeres, su vida es la búsqueda de ese sentido y su lucha, claro. Ha tenido más éxito, tiene muchas amistades y se ve con más seguridad. Es lesbiana y vive una buena relación abiertamente. Ha tenido un pasado hippie, que idealiza, en que estuvo enamorada de Richard (Ed Harris), el personaje que une a las tres mujeres: es el hijo de Laura y el amigo de Clarissa y aunque directamente no está relacionado con Virginia, es el poeta que ella nombra, el visionario y, que en algún momento dice que tiene que morir (Septimus Warren Smith de La Señora Dalloway).
Hay más, mucho más que decir y más personajes y todos, especialmente las mujeres son excepcionales, como Toni Colette en el papel de Kitty, en que en unos pocos minutos de actuación deja toda su carga, su nerviosismo que apenas sostiene su compostura “comme il faut” ante su situación y la insegura reacción de Laura al besarla en los labios. Algo que Cunningham repite con Virginia al despedirse de su hermana Vanessa, magistralmente representada por Miranda Richardson, una actitud que, para mi, no trasciende ningún tipo de anormalidad conductual, sino fuerza y agarre humanos. Lindo.
Para algunos es una ñoñada, hasta lei en internet un tipo que dijo que le hace el quite a las mujeres que les gustó mucho Las Horas... A mi no me gustó, me fascinó.