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domingo, 10 de julio de 2011

Todos los hombres del presidente

“La más devastadora historia detectivesca de este siglo”, pone el afiche de propaganda de esta película de Alan J. Pakula, muy bien interpretada por Dustin Hofman y Robert Redford, que encarnan a los dos periodistas que descubrieron e investigaron una conspiración que terminó con la renuncia de Richard Nixon en agosto de 1974 y la caída de varios de los hombres de su equipo. O sea, algo más que una historia de detectives.
La he vuelto a ver hoy, después de varios años, y me doy cuenta de que este tipo de films, que son verdaderos documentos histórico/políticos de un país -los guionistas fueron los verdaderos reporteros protagonistas de la investigación: Carl Bernstein y Bob Woodward- hay que verlos con los ojos bien abiertos porque no sólo te señalan lo que está pasando en cuestiones puntuales, sino, cómo funciona, en general, la maquinaria que está permanentemente montándose para el control total desde las cúpulas gubernamentales y administrativas del país. Me di cuenta de que en esta película, lo menos importante es lo de Water Gate, o sea, el espionaje hecho al Partido Demócrata cara a las elecciones presidenciales de las que Nixon salió reelegido. Lo que Bernstein y Woodward destaparon, no fue sólo el “trabajito” de poner a cinco hombres a espiar al comité de elecciones demócrata y el asalto al Hotel Water Gate donde estaba el comité, que fue suficiente para que Nixon renunciara; sino todo un aparato de intervención y control en la que todas las instituciones: Presidencia, Departamento de Justicia, FBI, Contraloría, CIA, etc, estaban involucradas en una operación de mucho antes y lógicamente, hasta ahora. Water Gate fue una caída fea, pero de ninguna manera fue el final de este tipo de manejos y Nixon quedó como el malo integral de la historia, pero el aparataje de control sólo cambió de operadores.
Es clave, por lo tanto, la escena, casi al final, de los reporteros con el director del Washington Post (buena interpretación del excelente actor Jason Robard) en la puerta de su casa. 
La película está muy bien hecha, y a pesar de que hay una buena cantidad de nombres y personas involucradas y de la urgencia y rapidez conque se maneja la situación, esto no impide que te hagas cargo de lo que está pasando. Al final, te absorbe y magnetiza hasta el final.
Vale la pena volver a verla en estos días.